diumenge, 12 d’abril del 2015

Avui penjo un escrit que no és meu, però penso que és força interessant.

RELAT D’UN TARANNÀ GENS RECOMANABLE
Desprès de llegir les manifestacions publicades en el 772.CAT, per la secció local del PSC-PSOE, en relació a la gestió municipal d’Alternativa, durant el mandat del 2003-2007, i la denuncia a la Fiscalia Anticorrupció, per part del govern municipal, al nostre candidat Joan Playà, el mateix dia que fèiem la presentació de la nostra candidatura, em van venir a la memòria els comentaris que em va fer una persona, que estava vinculada a l’Ajuntament, en els primers anys del govern socialista (2007-2011).
durant aquest temps he vist com, a poc a poc, i de manera irracional, s’han anat desmuntant, esborrant, intentant aniquilar, elements claus que van fer que aquest poble fos una opció per viure. Poca qualitat democràtica, minsa intel·ligència i això sí, molta mala llet. Però no ha estat això. Allò realment dur ha estat haver de treballar amb uns paràmetres absolutament absurds. Unes directrius polítiques l’única obsessió de les quals ha estat sempre desmuntar allò que vau trigar 16 anys en construir. Tan se val que es fes mal al poble, la qüestió era que no quedés rastre de la vostra tasca de govern, dels vostres esforços de construcció local, de les vostres apostes de futur, dels vostre compromís social, cultural i ambiental. Tot el que s’ha fet ha estat únicament per mirar d’esborrar-vos de la memòria col·lectiva i per comprar vots. Que trist.”
En aquell moment vaig pensar que aquesta actitud tant bel·ligerant i agressiva envers Alternativa, seria passatgera, però no, veig amb pena, com  aquesta dèria i obsessió malaltissa segueix dins seu. Tanmateix sembla que encara no ens han perdonat que fa 25 anys, ens poséssim al capdavant d’un moviment social, que va suposar la fi del mandat del primer alcalde del PSC-PSOE. I que avui, desprès de tants anys seguim vius i amb un gran suport ciutadà. Res del que fan però és aleatori o innocent, es una estratègia de destrucció cap el seu principal enemic polític i utilitzaran tots els mitjans al seu abast, per desacreditar la gent i l’obra d’Alternativa. Les seves maniobres van acompanyades de la complicitat i la col·laboració de CIU, els seus companys de govern, que molt “gentilment” els hi van oferir l’alcaldia, desprès d’haver signat un acord de govern amb Alternativa. 

Joan Comellas Playà

Ex-regidor d’Alternativa

divendres, 30 de gener del 2015

Política municipal

Sinvergüenzas de manual


A nadie se le escapa a estas alturas que los grandes partidos, como PSC o CiU disponen de manuales de actuación para ayudar a aquellos grupos municipales que carecen de un proyecto y de ideas propias sobre como gobernar su municipio.

Basta comparar lo que se ha hecho en diferentes municipios del mismo color político para darse cuenta que siguen un patrón común que se repite una y otra vez. Un mismo modelo de actuación que tiene como primer objetivo, cuando no único, garantizar la continuidad del grupo político en el Ayuntamiento.

Un ejemplo muy claro lo hemos tenido en Castellbisbal, en dónde el PSC ha seguido al dedillo el programa de actuación que se repite en otros municipios cercanos. Nada más llegar al Ayuntamiento, los miembros del PSC y en estos últimos cuatro años también los de CiU, que nunca antes habían participado en las diferentes entidades del pueblo, empiezan a hacer acto de presencia en todo tipo de eventos.

Atendiendo a los hechos, el manual parece prescribir tres acciones respecto a las entidades locales:

1.- Hacerse con el control de estas entidades colocando personal del partido en los órganos de gobierno. Tratar de eliminar aquellas personas que no son de su cuerda e impedir la participación activa de aquellas que estén relacionadas con otras formaciones políticas.

2.- Crear nuevas entidades, y si conviene también plataformas, formadas o dirigidas por simpatizantes del partido desde las que se organizan actos financiados, y a menudo también organizados, por el mismo Ayuntamiento.

3.- Intentar hacer desaparecer aquellas entidades que no son de su cuerda, eliminando subvenciones o despojándolas de sus funciones. Un ejemplo lo tuvimos en Castellbisbal con la desaparición del grupo ecologista DEMAC. Después de hacer público varios delitos ambientales cometidos por el PSC se le sometió a una lucha sin cuartel, apropiándose de actividades que siempre había realizado esta entidad, como la Fiesta del Árbol, amenazando y poniendo en peligro el puesto el trabajo de uno de sus miembros, después de presionar a la empresa en la que trabajaba para que lo despidieran.

La cuestión es mantenerse en el poder, aunque sea dividiendo y destruyendo el rico tejido social y cultural que se había ido formando con tanto éxito en los años anteriores.

dissabte, 6 de setembre del 2014

Viajando por Etiopía

Transporte Público en Etiopía

Viajar en autobús en Etiopía supone, siempre, levantarse muy temprano. En mi primer viaje, entre Addis Abeba y Bahar Dar, teníamos que presentarnos en la estación a las 5 de la mañana. La hora de salida estaba prevista para las 5.30, pero no salimos hasta las 6. Unos 10 minutos más tarde atropellamos a un pobre peatón que cruzaba por un paso de cebra. Víctima, conductor y policía se marchan al hospital y nos dejan, autobús al completo, en plena calle. Seis horas estuvimos esperando pacientemente hasta que apareció un nuevo bus, mucho peor y menos confortable que el primero. Recogimos nuestro equipaje y, por fin, emprendimos viaje hacia Bahar Dar, a donde llegamos a las 10.30 de la noche. El bus tenía que haber continuado ruta hacia Gondar, último destino, pero ya era de noche, y en Etiopía los buses no pueden circular a esas horas. Aquellos cuyo destino era esa ciudad, a unas 3 horas más de viaje, tuvieron que pasar la noche en Bahar Dar. Por supuesto, sin compensación alguna.

Peor imposible

El día 27 de julio nos presentamos en la estación de autobuses de Gondar a las 5.15 de la mañana, 15 minutos antes de la salida del bus que nos había de llevar hasta Axum. El bus estaba lleno a rebosar. Paquetes, cajas y maletas iban subiéndose a la vaca del bus. Nuestros asientos estaban ya ocupados, y ante la negativa de los ocupantes a cedérnoslos decidimos subir con nuestras maletas, esperando que alguien pusiese orden a semejante caos. Nada, ni el revisor consiguió que nos dejaran nuestros sitios. Eso sí, sacó del bus a algunos que no tenían billete y nos ofreció dos asientos. A mí, al lado de dos ancianos, nada contentos con el apretujón, y a Nieves en el mismo pasillo, en un pequeño reclinable adosado. De golpe entra un muchacho y me dice que tenemos que subir el equipaje a la vaca. Le digo que no. Todavía estamos dudando sobre si nos quedamos allí. Tenemos por delante 11 horas de viaje, en teoría, y en aquellas condiciones nos parece que va ser muy duro… Como insiste en llevarse las maletas accedo a pagarle lo que me pide por dejarlas allí, 50 Bir, unos 2 euros. Como no tengo cambio le doy 100 y espero que me devuelva el cambio, cosa que no sucede jamás. Horas mas tarde, cuando ya hemos intimado con los compañeros de viaje, nos dicen que el personaje en cuestión era un ladrón y que nunca tendremos el cambio…

Momento de duda

Viendo la cara de Nieves accedo a bajar del bus y tomar un avión hacia Axum. Se disponía a bajar cuando el bus arranca. Debían ser las 6 de la mañana. Nos quedamos. La experiencia promete. Nos espera un viaje largo y lleno de incidentes. Pero, al fin y al cabo, eso es África, y viajar por tierra, la mejor manera de conocer este continente.

Empieza la aventura

Hacía las 9 de la mañana paramos para desayunar. No obstante, no vemos nada comestible, a parte de unos bollos de pan, que no dudamos en comprar. El hambre aprieta. Allí conocemos a Martín, un vasco de Hondarribia que pretendía subir en nuestro bus. Imposible, está abarrotado. Al final consigue asiento en otro que cubría gran parte de la ruta hacia Axum. Algunos pasajeros han aprovechado para ir de compras y suben al bus con un buen puñado de gallinas. Los dos ancianos que tengo al lado han comprado 3 o 4 gallinas cada uno y, claro está, las colocan en el suelo, encima mismo de mis pies. Ya ni puedo moverme sin que las aves protesten. Seguimos viaje.


El paisaje sigue siendo espectacular. Montañas y más montañas. Desfiladeros que caen verticales justo al lado de la carretera. Curvas tan cerradas que obligan a reducir la marcha aún más. La carretera, aún sin acabar, está en obras y en una de las curvas, completamente enfangada, se ha quedado atrapado un trailer de dos contenedores. Detrás, sin poder pasar, algunos otros camiones, vehículos particulares y dos buses, uno de ellos el nuestro. Hemos de esperar un buen rato, hasta que una escavadora consigue remolcar el camión y subirlo hasta una zona sin barro. Durante la espera intimamos con algunos de los pasajeros. Empezamos a hacer buenos amigos. El anciano que tengo al lado se fija en mi diario y les dice a unos jóvenes que están al lado y me hacen de intérpretes, que la hombre le gusta mucho mi escritura, y que le recuerda cuando él iba a la escuela. Un poco más arriba otro vehículo se ha quedado atascado y, de nuevo, tenemos que esperar. Un buen momento para, aprovechando la confianza, poder tomar algunas fotos de nuestros acompañantes, tarea no siempre fácil en Etiopía.


Hacia las 6 de la tarde llegamos a la ciudad de Shire. Allí tomaremos, con la ayuda de uno de nuestros nuevos amigos, un minibús hacia Axum, a donde llegaremos hacia las 7.30 de la noche. Nada más ni nada menos que 14 horas después!! En esas, con todo el ajetreo, no habíamos hecho ninguna otra parada para comer, y yo estaba hambriento. 

 Pinchazo de camino a Harar...


 

dilluns, 3 de febrer del 2014

LEY GALLARDÓN

Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada

Defiende el PP que con la Ley Gallardón sobre interrupción del embarazo se pretende proteger a la mujer y al no nacido. ¿Es eso compatible? La multitudinaria manifestación celebrada en Madrid, y con personas llegadas de diferentes lugares de la geografía española, parece demostrar que no.

La actual ley española que regula el aborto surge en respuesta a una situación dramática que castiga, sobretodo, a las mujeres con menos poder adquisitivo. Durante muchos años, las mujeres que quedaban embarazadas pero no podían o no querían ser madres se veían obligadas a ponerse en manos de personas no profesionales para interrumpir el embarazo, poniendo en grave riesgo su salud. Las mujeres de clase acomodada siempre lo han tenido más fácil, en sus clínicas privadas o marchándose a Londres. Porque todas, sea cual sea su clase social, lo han hecho siempre.

Resulta curioso que el mismo gobierno que ha reducido a mínimos la Ley de Dependencia, que ha acabado prácticamente con el sistema de salud pública, a costa de recortar el presupuesto, que ha retirado la tarjeta sanitaria a tantas personas de este país, privándolas de los tratamientos que estaban recibiendo, que ha reducido las ayudas sociales, en definitiva, que pone en riesgo la vida de tantas personas, diga que quiere proteger a los no nacidos.

O sea, que hay que garantizar que todos los embarazos se consumen en niños y niñas que vengan al mundo, aunque luego se mueran de pena, porque fueron niños no deseados o porque sus familias no pudieron darles las mínimas condiciones de vida. Y todo gracias al gobierno, al que parecen importarle mucho los no nacidos, pero para nada los que ya están en este mundo.

Curiosamente, los que promueven la Ley Gallardón son también los que apoyaron la ilegal guerra de Irak que ha costado y está costando, la muerte de cientos de miles de inocentes, ancianos, mujeres y niños. O los mismos que quisieran restablecer la pena de muerte.


Es una muestra más de la gran hipocresía de la derecha española. Nuestros talibanes fanáticos, que pretenden llevarnos de nuevo a la oscuridad de otros tiempos pasados. Eso sí, absolutamente convencidos de tener la razón y estar en posesión de la verdad.

dijous, 14 de novembre del 2013

ABORÍGENES AUSTRALIANOS

NOTAS SOBRE LOS ABORÍGENES AUSTRALIANOS


Se dice que los aborígenes australianos constituyen la sociedad con la historia más larga del mundo, con unos orígenes que datan de la época glaciar. Los primeros restos conocidos se remontan a 70.000 años atrás y el llamado “Gracile”, con 50.000 años, se considera el antepasado directo de los actuales aborígenes. Fueron los pioneros en enterrar y honrar a sus muertos, en tener organitzaciones sociales complejas, en establecer redes comerciales, en adornar su cuerpo y en desarrollar el arte. Las pinturas ruprestres encontradas en algunas cuevas son miles de años más antiguas que las de Altamira.

Se calcula que cuando los británicos se instalaron en Australia, a finales del siglo XVIII, había unos 750.000 aborígenes, con unas 250 lenguas, algunas completamente diferentes. Pero los británicos consideraron este continente como “terra nullius”, o sea, tierra de nadie, y, por tanto, la ocuparon y obligaron a sus habitantes originarios a marcharse a otras zonas. La persecución a la que se les sometió, las cacerías, como si de animales se tratara - matarlos no estuvo castigado por la ley hasta 1920 -, y las enfermedades que el hombre blanco llevó consigo, hicieron que en 100 años de ocupación, la población aborigen quedase reducida a pequeños grupos en el centro y norte de Australia. En la costa y en lugares como Tasmania, se aniquilaron casi completamente. De los casi 18 millones de habitantes con los que cuenta hoy este continente, sólo unos 300.000 son aborígenes, y sólo unos 40.000 no tienen sangre blanca.

Hasta el año 1967 no se les concedió la ciudadania australiana, a ellos, que llevaban 50.000 años en el país. Detrás quedaba una historia de horror, un auténtico genocidio. Durante años, los hijos se separaban de sus padres y eran llevados a centros en donde crecían sin sus progenitores, alejados del clan, de su cultura y su lengua, para ser educados de manera occidental. Un auténtico drama humano, recogido y explicado con detalle en el libro “La Generación Robada”. Después de años organizándose e intentando, infructuosamente, y por vía legal, que se reconocieran sus derechos, por fin lo consiguen. El gobierno australiano, presionado internacionalmente y por grupos de ciudadanos australianos concienciados y horrorizados por tal injusticia, acaba concediéndoles la ciudadanía, e incluso les reconoce el derecho a reclamar la tierra de sus antepasados.

Estas muestras de buena voluntad han quedado sólo en eso en la mayoría del país. En el estado del norte (Northen Territory), los aborígenes han reclamado casi el 50% del suelo. Se trata de zonas desérticas o casi desérticas y de jungla, en donde el hombre blanco nunca se ha establecido, por tratarse de lugares inhóspitos y peligrosos. En el estado del sur, (South Australia), han conseguido un 10% del territorio. El 8% se encuentra en una zona desértica del norte muy contaminada por las pruebas nucleares que los británicos realizaron allí en los años 50.  En el oeste, (Western Australia), controlan un 13%. Y en el resto de estados, Queensland, Victoria, y Tasmania, los más poblados por el hombre blanco, la porción es insignificante y los derechos de los aborígenes están muy limitados.

El mal está hecho y es de difícil reparación. Hoy siguen sin comprender el absurdo de una sociedad que se considera propietaria de la tierra y que ha sido capaz de destruirla por el simple afán de lucro. Algunos de los que viven en la ciudad dan bastante pena, se les ve fuera de lugar, deambulando todo el día por las calles, sentados en grupos bajo los árboles, en parques y en los bosques que rodean las ciudades y pueblos. El alcoholismo es una plaga. La mayoría parecen ebrios y en general son reacios a relacionarse con el hombre blanco. A pesar de que Australia es unos de los paises con más alto nivel de vida del mundo occidental, la esperanza de vida de los aborígenes es 22 años más corta. Por cada 100.000 aborígenes, hay más de 1.700 en prisión. Tienen el triste record de constituir la más alta proporción de población carcelaria del mundo.

Son la estampa tristísima de un pueblo con una cultura milenaria del que todavía podríamos aprender muchísimas cosas, como el respeto por la madre tierra, los animales, las plantas. Para ellos, todo tiene una explicación. Poseen una historia para cada cosa  y para cada lugar. Sus Seres Ancestrales, aquellos que crearon el mundo, les pidieron que lo cuidasen y no cambiasen nada. Todo debía permanecer igual. Desafortunadamente, el dios de los invasores parecía tener otro mensaje, “Creced, multiplicaos, dominad la tierra y a todos los que encontreis por delante”.

Afortunadamente, existen algunos lugares, remotos, en donde todavía pueden encontrarse algunas comunidades bien vivas, que procuran preservar sus costumbres y tradiciones y todo el legado cultural que adquirieron durante generaciones. Lugares que el hombre blanco no encontró apropiados para establecerse, o carentes de interés para ser explotados, y que hoy convertidos en reservas, sólo pueden visitarse con un permiso especial.

La simplicidad de su tecnología contrasta con la sofisticación de su cultura. Religión historia, leyes y arte se integran en ceremonias complejas que representan las actividades de sus antepasados y dictan códigos de comportamiento y responsabilidades para proteger la tierra y a los otros seres vivos. Sabiduría y conocimientos obtenidos durante milenios permiten a los aborígenes sacar el máximo provecho de su medio. Un preciso conocimiento del comportamiento animal, i del tiempo correcto para la recolección de plantas, frutos y hierbas medicinales, les aseguran la supervivencia, incluso en las áreas más inhóspitas del continente. Como otros pueblos cazadores y recolectores, los Aborígenes Australianos son los verdaderos ecologistas.

Los aborígenes australianos son un pueblo muy pasional y sensible, en que los hombres lloran igual que las mujeres. Hombres y mujeres son iguales, sin discriminaciones por el sexo, y duros como las rocas, requisito indispensable para sobrevivir en ese territorio. La muerte para ellos no tiene el significado fatídico que tiene para nosotros. Simplemente vuelven a la tierra de donde provienen. 

diumenge, 28 de juliol del 2013

Polinesia Francesa

La otra cara del paraíso 

Las islas de la Polinesia Francesa se encuentran en pleno trópico. Eso quiere decir que gozan de un clima siempre cálido, pero atemperado, con una época en que llueve más y otra en que llueve menos. La vegetación es abundante y exuberante. Las playas de arena blanca, y las aguas de diferentes tonos de azul, entre  turquesa y curaçao, con abundante coral en el que viven infinidad de preciosos peces de todos los colores. Un paraíso, en el que se vive, en general, de manera tranquila y relajada. Sin estrés. Aunque también lleno de mosquitos.

La mayoría de las familias viven en pequeñas casas rodeadas por todo tipo de plantas ornamentales y árboles frutales. Cocos, mangos, el fruto del pan, maracuyás, papayas, plátanos, entre otras frutas, así como diferentes tipos de verduras y tubérculos, como el taro, la patata dulce, o la tapioca, que crecen por doquier. Si a eso le añadimos que todas las islas están rodeadas de tranquilas aguas, en donde la pesca es fácil y abundante, se comprende enseguida, que difícilmente nadie puede morir de hambre en estas latitudes.

Dejando a parte Tahiti, la isla principal, en donde vive la mayoría de la población, los isleños se han acostumbrado a ser bastante autosuficientes. La llegada de un barco con provisiones (comida, electrodomésticos, motores de embarcación, o incluso vehículos), una o dos veces al mes, es todo un acontecimiento, y todos los vecinos se acercan al puerto para recoger sus mercancías.

La nefasta colonización

Los primeros europeos llegaron a estas paradisíacas islas a finales del S.XVIII. La Sociedad Misionera de Londres desembarcó en Tahití en 1797. Antes, los pescadores de ballenas y otros comerciantes se encargaron de difundir diversas enfermedades contra las que no estaban inmunizados los habitantes de las islas. Fomentaron la prostitución e introdujeron el alcohol y más armas. En Tahití la población pasó en 10 años de 40.000 a 20.000 y sólo 6.000 personas en 1820. En las islas Marquesas pasaron de 80.000 a 2.000 en 100 años.

Francia se anexionó Tahití y Moorea en 1846. En 1888 ya controlaba 4 archipiélagos y en 1900 se hizo con las islas Australes. Hasta el año 1957 no se considera este territorio oficialmente como Polinesia Francesa. En 1961 se abre el aeropuerto internacional de Faaa, a pocos quilómetros de Papeete, la capital, y con ello la puerta de acceso al turismo.

Como hicieran los españoles en América en el siglo XV, los misioneros fueron los encargados de evangelizar a la población local. Con la arrogancia propia de una cultura que siempre se ha considerado superior, intentaron destruir todo vestigio de las culturas con que se encontraron. Destruyeron la mayoría de “maraes”, los altares sagrados que los habitantes de la Polinesia habían levantado durante generaciones. Les prohibieron la vestimenta habitual, demasiado ligera para la moral europea, los bailes, demasiado eróticos, y hasta llevar flores en las orejas.

Las islas se llenaron de iglesias de todo tipo, católicas y protestantes primero, Testigos de Jehová, Adventistas, Mormones y Dios sabe cuantas más después. Y poco después de escuelas, en donde se enseñaba la cultura del blanco, en la lengua del invasor. Como me contaba una amiga francesa que llegó a dar clases en la isla de Rurutu, hace sólo 30 años, niños que nunca se habían sentado en una silla se ven, de golpe, en una clase en la que no se pueden mover, con una vestimenta extraña y obligados a utilizar una lengua que no conocen en absoluto.  

Estamos hablando de pleno S.XX, y de un país que presume de Igualdad, Libertad y Fraternidad. Un país que eligió esas islas lejanas para llevar a cabo, entre los años 60 y 95, un sinfín de pruebas nucleares que contaminaron de radioactividad toda la Polinesia. Ahora se sabe que también todos los países del planeta que se encuentran en la misma latitud.

Compensaciones que matan

Los ensayos nucleares, sobre todo los que se hicieron en el año 1995 durante la presidencia de Jacques Chrica, crearon un rechazo unánime de la población local, provocaron grandes disturbios y alimentaron las ansias independentistas de algunos sectores. Francia decidió paliar la situación a base de dinero. Las fuertes inversiones de todo tipo crearon miles de puestos de trabajo en la capital, Papeete, llevando a miles de jóvenes a dejar las islas en las que vivían plácidamente.

Un pueblo que había vivido hasta entonces de forma tranquila y relajada, y que se conformaba con el pescado y la fruta que obtenían sin demasiado esfuerzo, se acostumbran en muy poco tiempo a un estilo de vida muy diferente. Un estilo de vida que lo convierte en un consumidor de miles de productos de importación, ordenadores, móviles, potentes 4x4, motos acuáticas...

Tahití se convierte en una isla en que conviven grandes mansiones, lujosos coches, ostentosos yates y hoteles de lujo, para una minoría, con cabañas de madera y techos de ojalata, en donde vive la mayoría de la población. Los altos precios de la vivienda obligan a familias enteras, y muy numerosas por cierto, a vivir bajo el mismo techo.

La televisión no llegó a muchas islas hasta los años 80. La telefonía móvil, así como Internet, son carísimos y muy deficientes. La mayoría de personas que he conocido no tienen un correo electrónico. No tienen ordenador en casa y utilizan muy raramente Internet…

Francia, pero no!!

Las islas de la Polinesia Francesa son territorio francés, de ultramar, desde 1946. Desde el año 2004 disponen de autonomía, aunque dependen de Francia, que sigue enviando mucho dinero… Los supermercados son de cadenas francesas y uno puede encontrar los mismos productos que en Europa. Lo mismo ocurre con las farmacias, los concesionarios de vehículos o productos informáticos.

Pero aquí no funciona el euro, sino el franco francés de la polinesia (cfp), con unos billetes enormes, como los utilizados en Francia a principios de siglo. Y el modo de vida nada tiene que ver con el que uno encuentra en Francia. Los ciudadanos de la Polinesia, muy influenciados por el estilo de vida norteamericano, se han convertido en adictos a la cocacola, las hambuerguesas, las patatas fritas y otras porquerías similares. El resultado, unos niveles de obesidad alarmantes y unos cuerpos como los que uno encuentra en los Estados Unidos. Aunque eso aquí no parece preocuparles. La obesidad es un signo de riqueza y abundancia. Era un privilegio de los antiguos reyes.

No existen depósitos para los vehículos viejos que han dejado de usarse. No se reciclan. Por eso es muy habitual encontrar en el jardín de todas las casas uno o dos vehículos en proceso de oxidación. Tienen un grave problema con los desechos y residuos, cada vez mayores, que genera este estilo de vida. No se recicla. Todo se vierte en vertederos o se quema. Y empiezan a encontrarse con zonas muy contaminadas. Algunas de las playas de Tahití son un auténtico basurero de envases de plástico y tetrabricks. Pero eso todavía no parece inquietar a las autoridades locales…

Tampoco existen perreras. Los perros abandonados campan por doquier, urgando en las basuras y esparciendo los residuos por todas partes.

Y llegó la crisis

La crisis que azota Europa afecta también la Polinesia Francesa. No podía ser de otro modo, dada la dependencia económica de Francia. Este país ha empezado a reducir gastos. Ya no hay trabajo. Empieza a verse gente pobre, durmiendo por las calles, algo que varias personas me han confirmado que no se había visto jamás antes aquí. La pobreza ha hecho aumentar los robos y la inseguridad. En Tahití, ciudadanos franceses se han mudado a seguros condominios en el interior, dejando sus casas al lado de la playa.

La crisis también afecta a una de las principales actividades económicas de la Polinesia, el turismo. Muchos hoteles de lujo han cerrado. Los han abandonado, dejando el esqueleto de lo que fueron a la vista de todo el mundo, y ofreciendo una imagen triste y desoladora. Los que se mantienen abiertos a penas llegan a una ocupación del 50%, según me explicaron en la turística Bora Bora.

Corrupción Política

Este desbarajuste en todos los terrenos se explica fácilmente cuando uno analiza lo que han estado haciendo los políticos en este lugar del mundo. Primero las autoridades francesas y luego las autoridades locales. Parece ser que Jacques Chirac utilizó durantes años los Polinesia Francesa para realizar todo tipo de negocios de discutible legalidad. El vertedero principal de Tahití, responsable de contaminar una de las bahías más bonitas de la isla, por ejemplo, fue construido por una empresa cuya mayor accionista era, ni más ni menos, que la mujer del Presidente francés.

El actual presidente del parlamento autonómico, Mr Gaston Flosse, ha estado en prisión y todavía está inculpado en varias causas por corrupción. También se le acusa de ser el responsable de la desaparición de un periodista local que estaba a punto de publicar un informe sobre los turbios negocios de este. El caso sigue abierto. Me recuerda al Berlusconi italiano. Un ciudadano italiano me decía que no es que los italianos sean estúpidos, sino que están convencidos de que es la única persona que puede dirigir el país. Aquí he oído las mismas razones. O sea, hay delincuentes con derecho a delinquir…

Francia inventó a su vez otro sistema para, teóricamente, fomentar el desarrollo de los territorios de ultramar. Todos aquellos franceses que invirtieran allí, ya fuera comprando un apartamento, construyendo un hotel o unos grandes almacenes, quedaban exonerados de pagar impuestos durante 4 años. Uno de los hoteles más bonitos de Tahití permanece cerrado a cal y canto. Pasados los 4 años, al empresario francés que lo construyó ya no le interesaba mantenerlo abierto. Y allí está el cadáver. Ahora, el mismo empresario, está construyendo un gran almacén comercial. Supongo que también lo cerrará cuando se acaben los beneficios fiscales.  

Los franceses empadronados en la Polinesia gozan también de pensiones mucho más elevadas que las del resto del país. Eso ha llevado a infinidad de jubilados franceses a domiciliarse en las islas, en donde “se ven obligados” a permanecer 6 meses al año, como prueba de que viven allí. Es muy habitual encontrarse en las islas de la Polinesia parejas de jubilados que pasan medio año aquí y medio año en Francia. Sorprendente!

El futuro

El año 2014 el presidente Flosse, que se manifiesta totalmente en contra de la independencia, por tanto a favor de continuar perteneciendo a Francia,  convocará un referéndum sobre la autodeterminación. Lo hace convencido de que ganará el NO, y para dejar fuera de juego al partido independentista. Es como si el PP organizara en Catalunya el Referéndum por la Independencia…

Todo el mundo aquí parece convencido de que el SI no tiene posibilidades. Todo el mundo teme lo obvio, que si deja de llegar el dinero francés los habitantes de la Polinesia deberán volver a vivir como antaño, dada la falta de recursos de las islas. O sea, como viven sus otros vecinos del Pacífico, con grandes dificultades.


Aquí tampoco acaban de creerse demasiado la crisis que afecta a Europa, y que el gobierno francés haya empezado a reducir sus inversiones en las islas lo consideran algo coyuntural …

dilluns, 1 de juliol del 2013

Aniversari d’una traïció

En el primer any de legislatura del tripartit (PSC-Transparència-ERC), l'entitat ecologista Demac, va repartir pel municipi una informatiu en el qual denunciava tres abocadors oberts a Castellbisbal. Un d'ells, autoritzat per l'Ajuntament, suposava omplir amb terra un torrent amb la finalitat d'ampliar les terres cultivables de la masia de Can Costa. Demac va visitar el lloc i va prendre fotografies que mostraven com s'estaven abocant runes, ferros, pneumàtics, i tot tipus d'escombraries, que es cobrien al moment amb la càrrega d'un altre camió de terra.



El tema es va plantejar en un ple, i vam haver de sentir com l'alcaldessa, Dolors Conde, negava contundentment els fets. A més, en alguns butlletins informatius publicats després es culpava Demac de mentir i es deia fins i tot, que les fotos no eren d'aquest lloc. A aquestes alçades de la legislatura, ja estàvem acostumats a l'enfilall de mentides amb les que l'equip de govern manipulava, sense escrúpols, a la població de Castellbisbal.



Però en aquesta ocasió no es van conformar amb la mentida. Un membre de l'equip de govern va visitar a la directora d'una caixa d’estalvis del municipi, on treballava un membre de la Demac. Aquesta persona va amenaçar la directora de retirar els diners que l'Ajuntament tenia allà dipositat, si no acomiadaven a aquesta persona. L'entitat bancària es va negar a semblant xantatge, mantenint a l'empleat. El resultat no es va fer esperar, i l'equip de govern va cancel·lar totes les operatòries amb la caixa.



Els directius de l'entitat van sol·licitar hora amb l'alcaldessa per parlar del tema. En dues ocasions se’ls va concedir audiència, i la dues vegades, quan van presentar-se a l'Ajuntament, se'ls va dir que Dolors Conde no podia rebre'ls. Arran d'aquesta ruptura, l'entitat, obviament, va deixar de lliurar a l'Ajuntament la donació que realitzava cada any per a despeses socials del municipi. Gràcies a aquesta brillant actuació del competent equip de govern, Castellbisbal va deixar de percebre 24.000 euros.



Mai s'havia vist a Castellbisbal una actuació com aquesta, que molt bé podria qualificar-se de mafiosa, i que ens consta que no es va donar només contra aquesta persona ni contra aquesta entitat. És una forma d'actuar que mostra molt clarament el tarannà amb que als socialistes els agrada governar.


Malauradament, tot i el revés electoral sofert, les maniobres de l’ex-acaldesa Conxi Llurba, i el suport del seu equip, han permés que tornem a tenir a l’Ajuntament de Castellbisbal el pitjor equip que podíem tenir.

Ara també hem entès molt bé el perquè d’aquella traïció. I és que aquestes maneres, autoritàries i feixistes han estat també una pràctica de Conxi Llurba, que tampoc  ha dubtat a utilitzar l’amenaça contra persones que han treballat sempre desinteressadament pel municipi. Déu els cria i ells s'ajunten. I mentre, el poble està en mans d'uns descerebrats cecs de poder. I el medi ambient a Castellbisbal més amenaçat que mai.